Aún recuerdo cuando, a principios de 2020, el COVID-19 sacudió las cadenas de suministro mundiales. Operaciones cuidadosamente orquestadas experimentaron desafíos de la noche a la mañana. Los cierres de proveedores, la congestión portuaria y las oscilaciones erráticas de la demanda obligaron a los responsables de la cadena de suministro a tomar decisiones en tiempo real, a menudo con datos incompletos. La pandemia no fue sólo una crisis, sino una brutal llamada de atención de la noche a la mañana.
En aquel momento, las cadenas de suministro operaban en un mundo optimizado para la eficiencia. El inventario ajustado, el abastecimiento justo a tiempo y las redes de proveedores globalizadas se convirtieron en la regla de oro. Pero la pandemia puso al descubierto la fragilidad oculta de estos sistemas. Obligó a los responsables de la cadena de suministro a plantearse preguntas difíciles: ¿Estábamos realmente preparados para la interrupción? ¿Podíamos pivotar con suficiente rapidez cuando surgía lo inesperado?
He tenido la suerte de asistir al Foro Económico Mundial de Davos en los dos últimos años. Este mes de enero, varios expertos expusieron la próxima serie de posibles cisnes negros: perturbaciones de gran repercusión que podrían volver a poner en crisis las cadenas de suministro. El mensaje era claro: los riesgos son reales, y la conmoción subsiguiente puede llegar antes de lo que pensamos.
Hay varias amenazas en ciernes que podrían sacudir las cadenas mundiales de suministro:
Escuchar estos riesgos tan crudamente me reafirmó en que la resistencia es uno de los parámetros más importantes del rendimiento de la cadena de suministro.
La pandemia nos enseñó a mí y a muchos de mis colegas una lección inestimable: la eficiencia por sí sola no basta. Las empresas que más sufrieron fueron las que se habían optimizado únicamente para ahorrar costes, con poca flexibilidad para pivotar cuando llegaban las perturbaciones.
Mientras tanto, las organizaciones que habían invertido en planificación adaptativa de la cadena de suministro -visibilidad de datos en tiempo real, modelado dinámico de escenarios y toma de decisiones basada en IA- fueron capaces de responder con rapidez y eficacia.
En HP, no sólo nos centramos en racionalizar las operaciones, sino también en garantizar que nuestra cadena de suministro sea ágil, receptiva y esté preparada para soportar la incertidumbre. Y no somos los únicos: cada vez más empresas de todo el mundo utilizan la planificación adaptativa de la cadena de suministro para aumentar la resistencia y preparar sus operaciones para el futuro.
Si mañana se produjera otro cisne negro, ¿sería capaz su cadena de suministro de absorber el impacto? He aquí una lista de comprobación que utilizo para evaluar la capacidad de recuperación:
Visibilidad y datos
Estrategia de proveedores y abastecimiento
Planificación de inventarios y demanda
Logística y distribución
Tecnología y automatización
Colaboración interfuncional
Si responde no a alguna de estas preguntas, podría ser el momento de replantearse su enfoque.
Una cosa está clara: las futuras interrupciones de la cadena de suministro no se parecerán a las del pasado. Independientemente de que la próxima crisis esté provocada por la geopolítica, las amenazas a la ciberseguridad, el cambio climático o algo que aún no hemos imaginado, las empresas que prosperen serán las que planifiquen todas las posibilidades. Eso significa alejarse de los modelos de planificación rígidos y anticuados y adoptar una planificación adaptable de la cadena de suministro.
Como miembro del Consejo Asesor Ejecutivo de ketteQ, tengo la oportunidad de ver cómo una creciente lista de empresas de todo el mundo están adoptando la planificación adaptativa de la cadena de suministro para alcanzar nuevos niveles de resiliencia. Las empresas que invierten en planificación de escenarios en tiempo real, toma de decisiones automatizada y soluciones inteligentes para la cadena de suministro no sólo están mitigando el riesgo, sino que están obteniendo una ventaja competitiva.
El próximo cisne negro se acerca. La pregunta es: ¿estará preparada su cadena de suministro?